
Estoy callando mi voz y mi aliento
para hacer equilibrio
con la punta de mi dedo
en la palma abierta de mi mano
para no hundirme
como musgo recién brotado
en tu piel color de flor.
Ángel recién nacido;
vigila tus pasos de algodón,
soy dócil como tu silencio,
te puedes hundir en mi humedad
que subyace ávida de ti.
Soy fácilmente amable,
vulnerable por ti
en esta noche fascinante.
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De: Del amor y otras magnitudes.
1 comentario:
Hola "D"
Este poema me parece muy tierno y debo comentarte que en general me gusta mucho las imagenes que escogiste para tus poemas, sublimes.
felicitaciones
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