martes, 21 de agosto de 2007

Con licencia de tu cuerpo


Con mis manos
prendidas
a tu falda
desteñida,
desojada
como la noche
que en tu cabello poza
bajaré
en dirección a tu boca
para beber de tu beso
aquel beso que acalora,
aquel que calma
la caricia muda
de mis manos de pierda,
ellas dejarán huellas
en tu marina rosa
en tus montañas
erizadas de amor
donde quedarán quietas
mis manos ajadas
por besar tus fronteras;
Con el permiso
de tu cuerpo,
mis piernas
se trenzarán
a tus caderas
de fuego,
mis dedos
como gotas
acariciando
tu cuello
tu vientre,
tu aliento
tu último respiro
para el amor,
para el jirón de tu pleno.

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