
Éste es el poema que se ahorca,
que se asfixia,
que se hunde lentamente
como un musgo recién nacido
que quiere crecer contra el reloj.
En él se amortajan mis pupilas
se destiñen mis palabras
se labran los surcos invisibles
para poderse encaminar.
Con su extraña silueta
frágil
se subyuga ante los peldaños
más hondos de sus letras
para poder sobrevivir
ante el tiempo perdido de quien lo inspira.
Ahora a lo lejos tirita,
sus ojos
son mis ojos dormidos
que se estremecen ante su dulce agonía.
Éste es el poema que muere y resucita
como lo hace mi alma después de la llovizna.
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De: Tiempo Fuera.
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