martes, 21 de agosto de 2007

Poesía eres tú, mi niña.


Desde el precipicio enérgico de la soledad
por tu ausencia…
el amado contempla en jaque
los recuerdos tendidos en la mesa,
orientado por visiones vivas de luz
como enjambres de alegrías
esperando presuroso tus proezas.
Soy el crepúsculo puro de aquel instante,
mi poesía sin rima ni ritmo
mi verbo profundo del amor
son como el ángel negro que profana
sensualmente los laberintos del corazón.
La incoherencia soy yo,
y poesía en sí.… eres tú, mi niña,
así como el símil para amar,
la analogía primera
y la última metáfora para el amor.
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De: Del amor y otras magnitudes.

1 comentario:

Victoria dijo...

Me encanto "D"
Veo que tienes mucha poesía en contrucción, eso es bueno. Vas excelente.