Hablar de Limaes anunciar blancas mañanas
-llenas de humo-
de anuncios breves en callejones
sobre luces de neón,
es caminar entre piedras,
arbustos,
troncos;
es darse prisa
y pasear con avispas.
Es ver los despidos masivos
para reestructurar el alma
y vestirse con cualquier trapo
para ser un poco más fashion.
Hablar de Lima;
-simplemente-
es declararte asesino de ti mismo.
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De: Sangre mía.
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