martes, 21 de agosto de 2007

Mujer.


Asombroso quinqué,
dime tú del desenfreno,


quién habita misterioso
en la oscuridad del fondo.


Cuéntame ojo de luna,
qué protegen las gracias.

Condensados en tu mirada
los pecíolos, los ciclos, los gajos;

hilos de fuego que encuadran
tu perfecto océano de mármol,

un dócil botón rojo pasión
de simétricas comisuras;


una flor tierna y blanca,
entre la admirable armonía.


El paraíso es el sueño,
y eternamente tú el consumo.



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De: Lagunas de pobreza.

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