
Hasta el agua de tus ojos
me tendrá angustiado
cuando no sepa qué beber.
Mujer; música celeste
que engendras alegrías
al filo de mis labios;
dame esa paz
con alas de ave
y ojos de insecto
que me hace vulnerable de ti,
y dame también, por vez última,
ese beso al cual nunca renuncié.
***
De: Soledades y nostalgias.
1 comentario:
"...ese beso, al cual nunca renuncié."
Hermoso, y el suspiro de cualquier mujer.
Saludos.
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