martes, 21 de agosto de 2007

El último vuelo de la mosca verde.

La noche se ahogaba en mi boca;
estábamos con los latidos a medio camino,
y por los hombros corrían las sombras
que desde lejos sentíamos pasar.
Caímos a un pozo lleno de sangre,
el olor era inestable, asfixiaba,
sentimos su respiración cercana
y seguíamos corriendo.

Parecía llegar la calma y corríamos más,
más, más, en gran cantidad,
y desde algún lado nos alcanzaron.

A lo lejos una guitarra;
eran los bemoles de la muerte
anunciándonos su paso,
anunciando también el cese de un amor.

Hoy; princesa mía;
acabas de estrangular los latidos
de mi pecho y mi esperanza.
***
De:Soledades y nostalgias.

5 comentarios:

Rosario dijo...

Los bemoles y los sostenidos se amontonan en crescendo llanto...

A veces las moscas verdes necesitan volar por colinas claras para que su reflejo se ondule en otros mares...

Buenas palabras, buenos versos...

Gracias por tus visitas a mi Lago (y por tus comentarios...)

Acertaste.

Un saludo

Soledad.B dijo...

Ha veces las soledades se convierten en nostalgias y es cuando el vuelo tiene que ser por cielos azules claros para encontrar otros cielos,
coincido buenas palabras ,buenos versos,gracias por tus visitas y tus comentarios a mis bocetos.
Saludos.

Caracola dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Caracola dijo...

Ironía que disimula el desenfreno
Cordura aparente en la aceptación de la soledad
Afecto sincero que roe los huesos

Gracias por la visita...

te leeré pronto... me gustan mucho tus imágenes

Beso

- Berenjena - dijo...

el amor se sumerge en esta historia como un estigma en cada una de sus letras...

un vuelo al olvido

saludos